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La Civilización Azteca

La Civilización Azteca

No se sabe con exactitud la procedencia del pueblo azteca que se estableció y dominó el territorio actualmente conocido como México. Sólo se sabe que llegaron al valle de México procedentes del norte, se asentaron en la isla del lago Texcoco y fundaron allí la ciudad de Tenochtitlán en el año 1325. Se cree que esta ciudad llegó a albergar a 300.000 habitantes indígenas. Eran guerreros indomables y sanguinarios que se impusieron a los toltecas y pueblos vecinos.
Formación de la confederación y organización política. Dos siglos duró la dominación azteca durante la cual se sucedieron 11 emperadores o caciques. Bajo Moctezuma I se concertó la confederación o alianza de Tenochtitlán con las ciudades de Tlatelcoco y Tlacopán, y se llevó a cabo la mayor expansión azteca que abarcó casi todo el territorio mexicano (14401469).
Los aztecas no anexaron otros pueblos sino que les imponían tributos.

La confederación de las tres grandes ciudades estaba presidida por un monarca (Gran Tlatoani), que era el máximo jefe militar y el supremo juez y representante de los dioses. Ante la presencia del Gran Tlatoani se debía permanecer descalzo y con la frente baja. El Gran Consejo (Tlatocán) lo conformaban los jefes de los calpullis y sus funciones eran legislativas, judiciales y administrativas.
El Gran Consejo elegía de entre sus integrantes a cuatro nobles que a su vez se encargaban de elegir al emperador. De entre los jefes de tribus y la familia imperial era elegido el nuevo Gran Jefe Guerrero. El Gran Consejo tenía además la capacidad de destituir al monarca en caso de considerarlo indigno o incapaz.
Las leyes eran severas y aplicaban la pena de muerte en muchos casos. Los hombres debían cumplir servicio militar obligatorio, pero había también un ejército profesional en el que se distinguían dos categorías militares: la Orden del Águila y la Orden del Jaguar cuyos integrantes se distinguían porque iban revestidos unos con plumas de águila y otros con piel de jaguar. La guerra tenía dos propósitos fundamentales, uno económico y el otro religioso: conquistar nuevas tierras e imponerles tributos a los pueblos conquistados y obtener prisioneros para los sacrificios a los dioses.
En 1503 subió al trono Moctezuma II quien tuvo que luchar contra los pueblos dominados que se sublevaban contra la confederación. Esta situación fue la que encontró el conquistador español Hernán Cortés en 1519, quien en alianzas con pueblos rebeldes a la confederación, como Tlaxcala, logró realizar la conquista de México con éxito, poniendofin a la avanzada cultura azteca.
Los aztecas se instalaron en un territorio geográfico favorable al desarrollo de su cultura, Anáhuac, así se llamaba la meseta donde se instalaron los aztecas y su nombre significa “cerca del agua”. Es una región de clima templado con abundantes pequeños lagos y lagunas y tierras fertilizadas con las cenizas de los volcanes que también son numerosos.
En esta región se sucedieron varias culturas en constante desarrollo (toltecas, chichimecas) y la cultura azteca fue en cierto modo producto de esas culturas anteriores.

El calpulli era la célula económica y social de los aztecas.

Este sistema consistía en una agrupación de familias que trabajaban comunalmente la tierra. De la cosecha que producían tenían que dar una parte al Estado, otra a los templos y otra al jefe del calpulli. La tierra pertenecía en su mayor parte al Gran Jefe Guerrero y a los templos, y el resto en común a la tribu. Perdían el derecho a la tierra únicamente si dejaban de cultivarla durante dos años. Eran en total 20 calpullis autónomos, cada uno con sus funcionarios.
Los cultivos de maíz estaban muy bien organizados y esto les permitió alimentar sin problemas a una crecida población de 25 millones de habitantes. De manera similar a la de los mayas realizaban la roza, o sea la tala y quema de árboles para abonar la tierra. Pero también aplicaron sistemas de regadíos, por medio de acequias. Producían también frijoles, calabazas, pimiento, tomate, batata, aguacate, cacao (del que hacían chocolate), y maguey (con el que hacían otra bebida llamada pulque). No disponían de rebaños ni tuvieron la posibilidad de domesticar animales de tiro porque no existían en esta región. Sus únicos animales domésticos, que también se los comían, eran el xulo, una especie de perrito, y el guajolote o chompipe.
Otras actividades económicas que desarrollaron los aztecas fue la metalurgia, aunque no trabajaron el hierro. Conocieron el labrado de los metales: realizaron hermosos trabajos en oro, plata y otros metales, entre collares, pendientes y anillos que usaban en orejas, nariz y labios. Sobresalieron en la alfarería de sólida cocción y colorido. Su cerámica se caracterizó por sus vasijas policromadas con figuras de animales, hombres, divinidades, etc. En las artes textiles sustituyeron los vestidos de pieles y de fibras de pita por tejidos de algodón, que bordaban en colores de origen vegetal. Numerosas caravanas de mercaderes llevaban los productos hasta remotas regiones.

La sociedad azteca estaba dividida en clases cerradas

Difícilmente se podía ascender de un sector social a otro. La cúspide de esta sociedad la conformaban los nobles o señores: la familia imperial, los príncipes de las ciudades, los sumos sacerdotes, los altos jefes militares y jefes de los calpullis. Les seguían en estatus social los mercaderes, que eran una clase respetada y poderosa. Luego los campesinos y por último los siervos y esclavos. Esta última clase se formaba a partir de los prisioneros de guerra y los condenados por delitos.
La religión de los aztecas exigía sacrificios humanos. El sacrificio no era visto por los aztecas como un acto de crueldad, sino de agradecimiento a los dioses por la salud, la prosperidad y el triunfo en la guerra. Estaban convencidos de que tenían que alimentar a sus dioses con sangre humana. Cada tribu adoraba su divinidad particular. Su mitología reconocía como dios superior a Teotl. Pero también adoraban a muchos otros dioses, y también rendían culto a la lluvia, a los astros y otros fenómenos naturales. Huitzilopochtli era el Dios del Sol y de la Guerra; Tezcatlipoca, el temible Dios de la Oscuridad y de la Muerte; Quetzalcóatl (la serpiente emplumada), Dios de la Agricultura, la Metalurgia y la Sabiduría; y Coatlicué, la temible Diosa de la Tierra.

A algunos de estos dioses se ofrendaban los más sangrientos sacrificios. Todos los capturados en la guerra eran inmolados. El sacrificio se realizaba extendiendo a la víctima sobre una piedra sujetada por las manos y pies por los asistentes del sacerdote. Este le arrancaba el corazón con un cuchillo de obsidiana y lo levantaba en señal de ofrenda a los dioses. En determinadas fechas todo el pueblo ayunaba entregándose a feroces mortificaciones bajo la dirección de los sacerdotes. Su rito fundamental era la renovación del fuego cada 52 años.
Arte y ciencia. La lengua de los aztecas, el náhuatl, se extendió por casi todo México y vio florecer una incipiente literatura, limitada a la poesía de cantos y leyendas guerreras e himnos religiosos, ya que su escritura era sobre todo ideográfica. Como herederos de una gran cultura, la tolteca, destacaron en la arquitectura construyendo excelentes edificaciones, generalmente bajas, anchas, profundas y de espesos muros coronados por azoteas. Tenochtitlán era una obra arquitectónica maravillosa por sus teocalis o templos escalonados, sus lujosos palacios y sus cuatro calzadas y un magnífico acueducto. Aunque las decoraciones de los templos y palacios eran más sobrias que las de los mayas. Dividían el año civil en 18 meses de 20 días, dedicados a cada divinidad. Los cinco últimos días que completaban el año no tenían fiesta señalada y se consideraban infaustos. También desarrollaron un sistema de numeración vigesimal.