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La Civilización Inca

La Civilización Inca

Origen y medio geográfico de los incas

Los Incas alcanzaron el nivel de cultura posclásico. Asentaron sus principales centros culturales en el altiplano andino de Perú y Bolivia pero se extendieron, hacia el norte hasta Colombia, y hacia el sur hasta el norte de Chile y Argentina,siempre sobre la región andina ocupando una extensión de casi dos millones de kilómetros cuadrados. Esta cultura fue tributaria de otras culturas de siglos anteriores, principalmente la de Tiahuanaco y la de Paracas. También integraron parte de la herencia de las culturas clásicas de los Mochicas, Nazcas y Chimúes.
Entre los siglos XII y XIII se organizaron las ciudades-estado de base tribal; y en los siglos XIV y XV se realizó la gran expansión imperial; para el siglo XVI se consolidó el imperio, que tuvo su fin con la conquista española. Inca era el título que se le daba al soberano de estos pueblos. El primer monarca inca fue Manco Capac, al que una leyenda señala como hijo del Sol, surgido de las aguas del lago Titicaca con su hermana y esposa Mama Ocllo, y con la misión de civilizar y engrandecer la cultura de su pueblo.
Manco Capac fundó la ciudad de Cuzco y sojuzgó a los pueblos vecinos. Pero el más destacado monarca inca fue Pachacutec, que fue el verdadero creador del imperio, tras someter al poderoso estado de los Chimúes. Su autoridad fue despótica, creó un ejército regular permanente e impuso el idioma quechua.
A este emperador se debe el gran Templo de Cuzco y la Casa de las Vírgenes del Sol. A Pachacutec le sucedieron trece emperadores que continuaron la expansión del imperio, el último de los cuales fue Huaina Capac. El máximo esplendor del imperio se dio con Huaina Capac, durante este reinado llegó el conquistador español Pizarro al Perú por primera vez. A la muerte de Huaina Capac en 1526 se disputaron el cargo sus hijos uáscar y Atahualpa enfrentándose en sangrientas batallas. Resultó vencedor Atahualpa en cuyo reinado se dió la conquista del Perú por parte de los españoles y con ello el fin del imperio inca.


Organización social y política de los Incas

Constituyeron un verdadero imperio. Tehuantisuyo, o sea el territorio del imperio, estaba dividido en cuatro grandes “suyos” o provincias: Antisuyo, Contisuyo, Chinchasuyo y Collasuyo. Cada una de estas provincias estaba gobernadas por caciques subordinados al Inca. La sede del imperio estaba en la ciudad de Cuzco.

El inca ejercía un poder totalitario. Controlaba todas las actividades de la población a través de los Curacas (jefes de aldea), los jefes de los aillus y los Camayoc (jefe de cada grupo de 10 familias). La gente del pueblo no tenía libertad ni para trasladarse de un sitio a otro y tenían que permanecer con las puertas de sus casas abiertas.
Había dos clases sociales dirigentes: la clase militar en general (a la que los españoles llamaron orejones) y los incas, considerados descendientes del Sol, que ocupaban cargos de jefes y funcionarios, y entre esta clase era elegido el monarca.

Los estratos sociales incas eran cerrados. La condición social se heredaba. A la alta nobleza pertenecían solamente los descendientes de la familia del inca. La baja nobleza era menos cerrada y estaba constituida por sacerdotes, funcionarios y jefes militares de menor categoría que por mérito lograban escalar a esa posición. Luego estaba la masa de campesinos y jornaleros. Y la última clase social que también era hereditaria era la de los siervos que trabajaban sin remuneración alguna y que eran prácticamente esclavos del Estado.
Los matrimonios no tenían carácter religioso. En una ceremonia colectiva el emperador casaba a los jóvenes a una edad determinada. En general prevalecía la monogamia, pero los individuos de las clases altas podían tener varias esposas. El inca tenía varias esposas, aunque una denominada la Coya era la principal y gozaba de una posición preferente.
Uno de los rasgos más característicos de esta sociedad fue la Mita o jornada de tres meses de trabajo obligatorio para los varones en explotación de minas y obras públicas como construcción de caminos y puentes.
Cuando se sojuzgaba a un pueblo, se le trasladaba a una región pacificada y los habitantes de esta se trasladaban a la recién región conquistada.
Todos estaban sujetos al servicio militar en el que participaban organizadamente para no abandonar las tareas productivas. En los territorios conquistados establecían guarniciones para la vigilancia de los mismos, y en los caminos había chasquis (correos) que se encargaban de trasmitir alarmas o noticias importantes entre los gobiernos locales y el emperador.

La avanzada economía de los incas

El ayllu era la unidad económica y social básica de los incas. Un ayllu, de manera similar al calpulli de los aztecas, era una agrupación de familias que conformaban una misma aldea y en algunos casos ciudades enteras. Poseían en común la tierra, los animales y las cosechas.
Pero la tierra era propiedad del Sol y del Inca. Un jefe electivo y un Consejo de Ancianos administraban el ayllu. Dividían la tierra en tres partes: las del Inca, las del Sol y las de la comunidad.
A cada padre de familia se le asignaba una porción de tierra para que la trabajara y obtuviera usufructo de ella, pero también tenía que dar servicio en las tierras del inca y en las tierras del Sol.
La producción agrícola era variada, con casi 60 especies alimenticias: maíz, papa, calabaza, pimiento, yuca, quina y muchos otros productos. Y en cada aldea había dos depósitos de víveres, uno para los jefes, sacerdotes y funcionarios y otro para las reservas de la guerra y en escasez.
Lograron tecnificar la agricultura. Preparaban las tierras con andenes y terrazas para evitar la erosión. También aplicaron canales de riego que eran verdaderas obras de ingeniería. En toda América, fueron los únicos que tuvieron ganadería: llamas, vicuñas, alpacas y guanacos. La llama fue su animal de tiro (o fuerza).
En las ciudades de Cuzco y Canchán florecieron tres importantes industrias. La cerámica y la alfarería que destacaron por la variedad y originalidad de formas. La otra fue la industria textil con hilo, agave (pita, cabuya), algodón y lana. Sus tejidos eran de gran calidad y de vistoso colorido.
Fueron excelentes metalúrgicos. Conocían la técnica del tratamiento del oro con mercurio.
También trabajaban la plata, plomo, estaño y cobre. Hacían diversas aleaciones de bronce a partir del estaño y el cobre, y aleaciones de oro y cobre. Con estas aleaciones fabricaban armas, hacían alhajas y unos notables vasos cónicos.Los incas desarrollaron un comercio muy activo a pesar de lo extenso de su territorio.
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Creencias de los incas

La religión más extendida fue el totemismo, que subsistió tolerado, aún después de introducirse la religión del Sol. Los tótems eran el cóndor, la serpiente, el jaguar, los ríos, los lagos y otros. Cada clan y tribu tenía un tótem especial.
El culto oficial fue dedicado a Inti, el gran dios Sol. Le seguía en categoría la Luna (diosa Quilla), hermana y esposa del Sol, y a modo de servidores de estos estaban el rayo, el relámpago y otros elementos de la naturaleza. Los templos eran dedicados al dios Sol.
En el templo de Curicancha vivía un sumo sacerdote emparentado con el inca, rodeado de otros sacerdotes, y jóvenes doncellas llamadas Vírgenes del Sol, o mamaconas. Estas formaban una congregación encargada de la conservación del fuego sagrado y de los menesteres de la fiesta del Sol. Las Vírgenes del Sol solían casarse muy bien e incluso podían llegar a ser concubinas del inca.
Se daba gran solemnidad a los ritos funerarios; el alma del inca iba al Sol, las de los nobles guerreros al cielo y las del pueblo a otro mundo igual o reencarnaban en animales. Al igual que entre los mayas y aztecas, realizaban ayunos, penitencias, confesiones y plegarias. Se distinguieron de los mayas y aztecas en que no realizaban sacrificios umanos, salvo contadas excepciones. Sí ofrendaban en sacrificio animales, generalmente con las llamas. Los sacerdotes tenían a cargo la educación de la nobleza y velar por la moral del pueblo.

Ciencia y artes

No tuvieron grandes creaciones intelectuales. Su sistema de numeración era rudimentario. Se valieron del quipu, conjunto de cuerdas de diferentes colores y con nudos, para registrar censos de población, pago de tributos y otras estadísticas. El calendario, poco exacto, era de 12 meses lunares con unos días adicionales.
En medicina conocieron abundantes plantas curativas y llegaron a practicar, no se sabe con qué fines, la trepanación del cráneo.
La arquitectura es sobresaliente por su solidez, aunque sencilla y austera en el acabado, sin ornamentación alguna. Empleaban grandes piedras de forma rectangular en sus construcciones. Estas eran sobre todo funcionales más que artísticas. Sus trabajos en cerámica, tejidos y labrado de metales eran de gran belleza.
Vivir en las alturas de los Andes les obligó a ser prácticos ingenieros de caminos. Abrieron calzadas que comunicaban al Cuzco, su capital, con las demás ciudades del imperio, lo que facilitaba el comercio y sobre todo el movimiento de las tropas que ejercían el control de las regiones dominadas. Estos caminos sinuosos subían escarpadas montañas, bajaban a los valles y se continuaban por puentes que evadían ríos y precipicios.
Su literatura no progresó porque no conocieron la escritura. Sólo se conocen algunos himnos, poesías religiosas y la leyenda o drama Ollantay. En cambio en la música crearon melodías de cierta relevancia.