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Máximo Jerez

Máximo Jerez

El 11 de junio de 1818 nació en la ciudad de león el doctor y general Máximo Jerez. Fueron sus padres don Julio Jerez y doña Vicenta Tellería. Siendo muy niño se trasladó con sus padres a Costa Rica, como éstos eran pobres y carecían de recursos para sufragar los gastos de su educación, un maestro compresivo del deseo de Jerez de instruirse le prestó facilidades para hacerlo sin costo alguno. Como no podía comprar los libros necesarios, copió por entero un tratado que pertenecía a uno de sus compañeros de estudio.

Obtuvo el título de Abogado a muy temprana edad. Llegó a dominar el latín y tuvo una ilustración poco común en su tiempo. Espíritu inquieto e idealista, fue abanderado en Nicaragua de los ideales de la Revolución francesa.

En su juventud estuvo en Europa como Secretario de la Misión Diplomática a cargo de Francisco Castellón y más tarde acaudillo las guerras civiles en 1854,186i y 1869.

Espejo de Honradez

Era de carácter impulsiva, se dejaba engañar fácilmente, porque era Incapaz de engañar a nadie. Fue un espejo de honradez personal, pero no supo poner freno a los desmanes de sus inferiores. Como político tuvo gran influencia en los destinos históricos de Nicaragua y como educador también. En época de exilio dio cátedras universitarias en Tegucigalpa y allí lo reconocieron “como tal vez el primer educador de Centroamérica”.

En Costa Rica fundó el Liceo de San José, centro de primaria y secundaria, que inició las reformas educacionales de esta República, introduciéndola a las enseñanzas científicas y sacándola de las puras ciencias especulativas.

Admirado Profesor

Por donde pasó enseñando allí dejo imperecederos recuerdos. Sus alumnos, muchos años después de muerto, ostentaban con orgullo el hecho de haberlo escuchado en las aulas. Y muchos de ellos, que pertenecieron a todos los partidos políticos de Nicaragua y Centroamérica, fueron prominentes hombres en las letras y en el gobierno.

Cuando Jerez murió la prensa de Centroamérica hizo justicia a sus poderosas y brillantes dotes personales, a su idealismo sin mácula, a su profunda e irradiante cultura, a su prodigioso influjo personal. El más grande escritor nicaragüense de ese tiempo, don Enrique Guzmán, conservador granadino, dijo: “de aquel espíritu privilegiado, de aquella inteligencia, de aquella hermosa y vivificante llama, solo queda un poco de cenizas en el cementerio de extranjera tierra” Murió siendo ministro de Nicaragua, en Washington, durante la administración conservadora del General Joaquín Zavala, en el ano de 1881.