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Rubén Darío: Un esbozo de sus obras capitales

Rubén Darío: Un esbozo de sus obras capitales

¿Por qué Azul…?
Azul… fue publicado en Valparaíso, Chile, el 30 de julio de 1888. El título le viene probablemente de un poema de Víctor Hugo: “El arte es el azul”.

Entorno social de Azul…

La obra se concibió, se gestó y se publicó en Chile, en una época en que el país enfrentaba serias contradicciones sociales: mientras los pobres vivían mal y sin trabajo, las clases altas llevan una vida de lujo y derroche.

Darío reacciona frente a ese mundo de injusticia social denunciando los atropellos de la sociedad que lo marginaba. Sus cuentos, “La canción del oro” y “El rey burgués”, son sus mejores testimonios de esta denuncia.

El tema central de Azul…

El tema central de Azul… es precisamente la “lucha del hombre contra la sociedad”. La denuncia social contra un mundo que margina al hombre.

Las influencias

Las influencias en Azul… son varias y todas ellas enriquecedoras. Pero la “flamante literatura francesa” es la predominante: Hugo, Lamartine, Musset, Baudelaire, Leconte de Lisle, Gautier, Catulle Mendés, Goncourt, Flaubert y otros.

Su fuente principal es el Parnaso, escuela preciosista de Francia inspirada en motivos griegos y de la mitología clásica, pero advertimos las huellas de la escuela romántica francesa y las de los clásicos españoles.

La prosa en Azul…

Lo más revolucionario en Azul… son sus cuentos en prosa, donde introduce el cuento parisiense, género representado por Armand Silvestre, René Maizeroy y sobre todo Catulle Mendés, su inspirador.

Estos cuentos son composiciones cortas, de marcada tendencia erótica, cuyos protagonistas son jóvenes mundanos de las grandes ciudades y cuya acción se desarrolla en un ambiente elegante. Muestra típica lo constituyen “El pájaro azul”, “La ninfa”, “La muerte de la emperatriz de la China”, “El sátiro sordo” y “El rey burgués”.

Afirma Erwin K. Mapes que lo más revolucionario en las innovaciones de Azul… “es la modificación de la estructura interior de la frase en los trozos en prosa”. Darío, agrega, introduce la oración corta __a diferencia de la prosa española__ y el ritmo lo persigue con mayor cuidado, logrando versos perfectos por el acento: “Cantemos el oro, esclavo/despreciado por Jerónimo,/arrojado por Antonio” (los tres octosílabos).

El verso

La estructura del verso es de factura enteramente tradicional; sin embargo, encontramos algunas innovaciones especialmente en la forma del soneto en versos alejandrinos, que Darío escribió por primera vez en español, como su soneto “Leconte de Lisle”:

Tu verso está nutrido con savia de la tierra;
fulgor de Ramayanas tu viva estrofa encierra,
y cantas en la lengua del bosque colosal.

Significación de Prosas profanas en la obra de Darío

¿Por qué Prosas profanas?

El término prosa se empleaba en la Edad Media para referirse a un poema en latín en homenaje a los santos. Rubén, con pleno conocimiento de ello, titula su segundo libro Prosas profanas, es decir, “poemas profanos”, porque son poemas (significación medieval) que abordan temas mundanos y no religiosos como en la Edad Media.

Estructura de Prosas profanas

Dos ediciones importantes circularon en vida del autor. La primera edición de Prosas profanas y otros poemas se publicó en Buenos Aires en 1896, constituido de un prólogo titulado “Palabras liminares” y 33 composiciones distribuidos de la siguientes manera:

I. Palabras liminares
II. Prosas profanas (18 poemas)
III. Coloquio de los centauros (extenso poema de 212 versos)
IV. Varia (9 poemas)
V. Verlaine (2 poemas)
VI. Recreaciones arqueológicas (2 poemas)
VII. El reino interior (1 poema).

La ideología estética de Rubén en Prosas profanas

Prosas profanas marca un cambio importantísimo en la poesía española. Rubén es ya un maestro que proclama libertad plena en el arte creador. Y sobre todo, originalidad.

Las influencias

Aunque sus influencias __españolas y extranjeras__ han variado hasta aquí, las de Francia, particularmente el parnasianismo y el simbolismo, siguen siendo las más intensas.


El parnasianismo y el simbolismo son dos escuelas francesas que corresponden a la segunda mitad del siglo.

El parnasianismo se caracteriza por el rigor, la perfección, la belleza de las formas, el ideal de una poesía lograda con el buril o el cincel, como se esculpe o se burila una escultura. Los temas parnasianos son, de preferencia, los mitos griegos, la evocación de épocas remotas y pasadas, y las evocaciones de ambientes exóticos, como las japonerías y chinerías orientales.

Los simbolistas se proponen desentrañar las significaciones profundas de los estados de ánimo, porque tras la realidad objetiva que nos rodea, existe un mundo espiritual. Ese mundo es el que el poeta debe descubrir y darlo a conocer al lector. Y recurren al símbolo para expresar su poesía porque, como dice Baudelaire, todo lo que existe simboliza algo espiritual. Así, la primavera simboliza la juventud, el otoño la madurez y el ocaso la decadencia o la muerte.

Darío ha adquirido perfección técnica en su estilo poético y ensaya con éxito procedimientos simbolistas como “el uso del lenguaje liberado de la sintaxis”, yuxtaponiendo elementos sintácticos sin nexos formales. Y la armonía del verso la logra seleccionando las palabras por su sonido y su efecto musical.

Enriquece el vocabulario con préstamos del francés (bruno por castaño, terraza por azotea, del Cristo por de Cristo, etc.) y el empleo de neologismos, anglicismos, arcaísmos (supervo, protervo, ansa, fulva, etc.) y otros procedimientos como la formación de nuevos vocablos por analogía (zafirar, de zafir, perlar de perla) son recursos simbolistas frecuentes en Prosas profanas.

En suma, Darío recibió del parnasianismo el anhelo de perfección de la forma (Leconte de Lisle) y del simbolismo la preeminencia de la música (Verlain). Pero Darío no es “ni simbólico, ni parnasiano”, como lo advirtió Valera en Azul… Y Guillermo Rothschuh Tablada, refiriéndose a Prosas profanas, confirma lo dicho por el crítico español: “Busca lo musical verleniano…, ensaya el matiz, la fugaz sugerencia que transporta a atmósferas lejanas y nostálgicas”.

Los grandes temas de Prosas profanas

Obra de cultura y de perfección formal, Darío se muestra erudito en algunos de sus poemas, pero aborda también grandes temas que constituyen constantes en toda su poesía: el amor y la mujer, el erotismo, la preocupación metafísica, la mitología, el arte y su relación con el ritmo del universo.

Después que Rubén publicó Prosas profanas la poesía en español no volvió a ser la misma, porque Darío introdujo nuevos ritmos, enriqueció el vocabulario, abordó nuevos temas y trabajó el poema con estupenda imaginación, perfección y originalidad.

Significación de Cantos de Vida y Esperanza en la obra de Rubén Darío

La publicación

Cantos de vida y esperanza, los cisnes y otros poemas (Madrid, España, 1905) es el más importante de sus libros en verso. Dice Rubén que Azul… es la obra de su primavera artística; Prosas profanas, la de la plena floración, y Cantos de vida y esperanza, el fruto de su otoño.

Estructura del libro

El libro está estructurado en tres secciones, de acuerdo con el título: Cantos de vida y esperanza, Los cisnes y Otros poemas. La primera sección, “Cantos de vida y esperanza”, está dedicada a José Enrique Rodó y consta de catorce poemas; “Los cisnes”, la segunda, comprende cuatro poemas y está dedicada a Juan Ramón Jiménez, y “Otros poemas”, la última sección, incluye cuarenta y un poemas y está dedicada al doctor Adolfo Altamirano.

El volumen se inicia con el poema sin título que se inicia con el verso “Yo soy aquel que ayer no más decía” y se cierra con un poema de sufriente angustia metafísica sobre el destino del hombre: “Lo fatal”.

Unidad de la obra

El libro, a diferencia de Azul… y Prosas profanas en los que el propio Rubén incluía importantes adiciones y novedades en sus ediciones inmediatamente posteriores, se caracteriza por su plena y definitiva unidad. Rasgos importantes que le confieren la coherencia unitaria en toda la arquitectura de la obra: la conciencia hispanista y la recurrencia de los temas que aborda en muchos de sus poemas como el amor, la vida, la muerte, el misterio, el más allá…

Los temas de Cantos de vida y esperanza

Rubén Darío asume y resume en esta obra los grandes temas que desarrollará en sus obras posteriores. He aquí los principales:

– Autobiografía espiritual

Los momentos más intensos, las vivencias más íntimas, las experiencias más profundas son valoradas por Rubén, para dejarnos la impresión de un testimonio espiritual hecho canto.

– Conciencia hispanista

Es un canto al renacer de la esperanza, la fuerza de la unión y la solidaridad de los pueblos hispánicos.

– Antiimperialismo

El impulso avasallador del naciente imperialismo norteamericano dan pábulo para los temas y elementos de la poesía política dariana y particularmente antiimperialista.

– Preocupación existencial

Los grandes problemas existenciales del hombre, Rubén los aborda con profundidad en esta obra: el tiempo, el placer, el amor, la muerte son temas que recorren sus Cantos como un peregrinar poético, un ir y venir hasta dar con la angustia metafísica de “no saber a dónde vamos, ni de dónde venimos”.

Hasta aquí Azul…, Prosas profanas y Cantos de vida y esperanza que críticos y estudiosos de la obra dariana continuarán investigando en las fuentes inagotables de nuestra máxima gloria literaria.

Porque Darío no es únicamente el poeta de América, sino el poeta universal que cantó a todos los valores de la humanidad. Y un visionario que supo cantar y prever el futuro de América. Su obra literaria trasciende lo hispano para insertarse en el contexto mundial de la literatura de la más excelsa calidad. Preñada de profundos aires de renovación y cambio, la poesía de Darío enriqueció, renovó y perfeccionó nuestra hermosa lengua española.

Artículo escrito por el Profesor Róger Matus Lazo, miembro del Consejo Nacional del Libro y la Lectura.