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“Técnicas educativas que sustituyen al castigo”

“Técnicas educativas que sustituyen al castigo”

Durante décadas se ha utilizado el castigo como una herramienta infalible para criar niños obedientes y educados, pero nada más lejos de la realidad que esto. En este momento, a nivel mundial se ha tomado conciencia de lo peligroso que es hacer uso del castigo; tanto dentro como fuera de las aulas. Por eso, en la actualidad existen muchas técnicas educativas que sustituyen al castigo.

El castigo: En la mayoría de las ocasiones, cuando un niñ@ actúa de forma negativa (por ejemplo, no recoge la habitación, miente, no obedece, no hace sus tareas, etc.), se tiende a castigar. ¿En qué suele consistir el castigo?

Normalmente supone una riña por parte de los adultos, quitarle algo que le guste o no dejarle hacer una actividad que para ellos sea agradable. Ejemplos de ello pueden ser; no permitirle el uso de la Tablet varios días, no ver la TV, no dejarle ir al fútbol, no llevarlos al parque, etc. El castigo puede ser útil y eficaz en algunas situaciones. Pero, ¿qué otras alternativas podemos tener?

Una de las herramientas más útil es: el REFORZAMIENTO.

Podemos cambiar una conducta inadecuada de múltiples formas: castigando la conducta inadecuada, pero también REFORZANDO la conducta alternativa u opuesta.

Sabemos que todo lo que estimule a que el niño repita consciente o inconscientemente una conducta de manera constante, es un reforzador o estímulo. Así, puede haber estímulos negativos o positivo.

Pero existen diversas técnicas educativas y se apoyan en los reforzadores positivos.

¿El REFORZADOR o REFORZAMIENTO?

Un reforzador puede ser un objeto, actividad, situación, palabra, etc., que después de un comportamiento aumente la probabilidad de éste. Por ejemplo, cada vez que un niño pone su maleta en su lugar, decirle «estoy muy orgulloso de ti», aumentando la probabilidad de que otro día la ponga en el lugar adecuado.

¿Qué tipos de REFORZADOR podemos usar?

Reforzadores materiales: son aquellas recompensas tangibles, por ejemplo; juguetes, pegatinas, dinero, estrellas, etc.

Reforzadores sociales: son reforzadores expresados por las personas del mismo contexto social, pudiendo expresarse en elogios, sonrisas, abrazos, alabanzas, comentarios, etc.

Reforzadores de actividad: en este caso el reforzador es una actividad que le guste al menor. Ejemplos de ellos serían: ir al cine, acudir al parque, ir a jugar al fútbol, jugar con él a algo, etc.

¿Qué podemos hacer para que el REFORZADOR sea lo más eficaz posible?

En primer lugar, es muy importante que el reforzador en sí sea deseado por el menor, si no lo es, no sería útil. Es por ello necesario conocer cuáles son sus gustos y preferencias, para poder decidir así cuál es el mejor reforzador para él.

Intentar que el reforzador sea lo más inmediato posible después de la conducta deseada.

Anticipar al menor qué conductas van a ser reforzadas y cuáles no. Es importante dejarle claro las normas, definiendo la conducta adecuada lo más concreto posible.

Intentar que todas las personas relacionadas con el menor actúen de la misma forma. Por ejemplo, si la niña se sienta a hacer sus deberes a las cuatro de la tarde, tanto su padre, madre, abuelo/a, cuidador, etc., la llevará en cuanto acabe al parque. Otro ejemplo sería que si el niño almuerza de forma adecuada, consigue unas natillas de chocolate, esté con quien esté en la comida.

Para conseguir el aumento de la probabilidad de una conducta deseada, en un comienzo se debe reforzar SIEMPRE y posteriormente de forma intermitente.

La estrategia de REFORZAR las conductas ALTERNATIVAS u OPUESTA. Ejemplos de ello podrían ser:

  • Reñimos a un alumno cada vez que se levanta de su mesa. En vez de ello, podemos reforzar al alumno cada vez que esté sentado, siendo esta conducta la opuesta a la que queremos eliminar. 
  • Castigamos sin Tablet a nuestro hijo por saltar encima del sofá. En vez de ello, podemos decir lo bien que se porta cada vez que está sentado de forma adecuada en el sofá, comentando lo mayor que es de portarse tan bien, ésta sería la conducta opuesta reforzada por reforzadores sociales.

¿Qué BENEFICIOS supone usar el REFORZAMIENTO en POSITIVO?

  • Enseñamos a nuestro hijo a identificar y saber realizar las conductas adecuadas. No sólo señalamos lo que no debe hacer, si no también, qué debe hacer. 
  • Aumentamos su autoestima, destacando sus conductas positivas. 
  • Aumentamos la seguridad en sí mismos/as. 
  • Aprenden a observar la parte positiva en las relaciones con los demás. 
  • Disminuyen los conflictos familiares. 
  • Mejora la relación familiar.

Si se emplean los reforzadores positivos para extinguir malas conductas en los niños el resultado será muy evidente, porque el mejor remedio para lograr buenos seres humanos es hacer niños felices.